Un plan preventivo bien diseñado reduce paradas no planificadas, preserva la calidad de imagen y extiende la vida útil del equipo. Te contamos qué controles incluir y cada cuánto realizarlos.
El tomógrafo es uno de los equipos más exigidos de cualquier centro de diagnóstico. Cada hora fuera de servicio impacta en turnos, ingresos y atención al paciente. Por eso, el mantenimiento preventivo no es un gasto: es la herramienta más efectiva para anticiparse a las fallas.
Por qué el mantenimiento preventivo es clave
Los componentes críticos de un tomógrafo, como el tubo de rayos X, los detectores y el sistema de refrigeración, se degradan de forma gradual. Detectar ese desgaste a tiempo permite programar la intervención en un momento conveniente, en lugar de enfrentar una parada de emergencia.
- Menos paradas no planificadas.
- Calidad de imagen estable en el tiempo.
- Mayor vida útil del tubo y los detectores.
- Cumplimiento de normativas de seguridad radiológica.
Qué incluye un plan preventivo
Inspección y limpieza
Revisión visual del gantry, filtros de aire, ventiladores y cableado, junto con la limpieza de componentes expuestos al polvo.
Controles eléctricos y de seguridad
Medición de tensiones, verificación de puesta a tierra y prueba de los enclavamientos de seguridad.
Calibración y control de calidad
Calibración de detectores, verificación de uniformidad, ruido y exactitud de números CT con fantomas certificados.
RecomendaciónRegistrá cada intervención en una bitácora técnica. La trazabilidad permite detectar patrones y justificar decisiones de reemplazo.
Frecuencia recomendada
| Tarea | Frecuencia |
|---|---|
| Inspección visual y limpieza | Mensual |
| Controles eléctricos | Trimestral |
| Calibración y QA completo | Semestral |
Cuándo pedir ayuda a un especialista
Si notás artefactos en la imagen, ruidos inusuales o alertas recurrentes en consola, es momento de solicitar un diagnóstico. Podés contactarnos y te respondemos con un plan de acción y tiempos estimados.